En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía ha dejado de tener importancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.
En lo laboral, el escribir de forma correcta deja ver a los demás las habilidades y conocimientos que se poseen; además, ayuda a construir una imagen óptima a través de la cual puedes parecer más serio y confiable. El tener errores de ortografía y sintaxis pueden, por el contrario, dar un pensamiento negativo que te haría parecer descuidado o poco preparado.
Por otro lado, el tener la capacidad de hacer un texto bien redactado habla también de la personalidad, al mostrar interés por siempre construir un buen puente de comunicación con los interlocutores.
Aunque escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.
En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, mediante la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una institución sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, se ha aliado con la RAE y emite en su página web y de manera constante diversas recomendaciones para que los ciudadanos puedan resolver sus dudas sobre cómo se escribe correctamente cierta palabra, cómo se usa una expresión o tips de temáticas varias.
Balón de Oro se escribe con ambos sustantivos en mayúscula en referencia al galardón, mientras que balón de oro , con minúsculas, alude al objeto que lo materializa o al ganador de él.
Sin embargo, en los medios de comunicación, sobre todo en noticias deportivas, pueden verse frases como "Mbappé recibe un Balón de Oro falso durante un programa de comedia", "Cristiano Ronaldo arrasa en la carrera con Lionel Messi por la mejor temporada de un Balón de Oro de la historia" o "¿Cuántos Balones de Oro tiene Alexia Putellas?".
Como otros nombres de distinciones , la denominación Balón de Oro se escribe con mayúscula inicial en los términos significativos, que en este caso son los dos sustantivos que forman parte de ella, de acuerdo con la ortografía académica: "¿Cómo votar por el Balón de Oro?", "¿Cuáles son las nominadas a Balón de Oro 2026?".
En cambio, si esta expresión se emplea para aludir al ganador del premio o a la figura que materializa el galardón, lo indicado es balón de oro , con minúsculas . En este caso, la construcción hace el plural regular ( balones de oro ) y se usa como común en cuanto al género: el balón de oro Dembélé , la balón de oro Bonmatí .
Por tanto, en los ejemplos del principio, que se refieren a los objetos y a las personas, lo apropiado habría sido escribir "Mbappé recibe un balón de oro falso durante un programa de comedia", "Cristiano Ronaldo arrasa en la carrera con Lionel Messi por la mejor temporada de un balón de oro de la historia" y "¿Cuántos balones de oro tiene Alexia Putellas?".
Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE es la institución que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión.
Sus más recientes estatutos (actualizados en 1993), establecen que la función principal de la Real Academia es "velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad".
Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras 22 corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.
Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.
Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales. Una de las polémicas más recientes es el reconocimiento del lenguaje inclusivo.
Sin embargo, en el 2020 optó por lanzar el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras y expresiones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han generado dudas en cuanto a su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.
La información contenida en el Observatorio es provisional al no estar contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada y cambiar con el paso del tiempo, pero ello no implica que se acepte su uso.